Alexis Caudillo

Mis primeras impresiones: al llegar en un taxi a Zipolite le pido al taxista que me indique donde es Piña Palmera y amablemente me dice, “aquí empieza Piña Palmera”… pasan bastantes metros y sigue avanzando y sigue siendo el mismo lugar, la verdad quede impresionada, todo se veía enorme y demasiada gente de un lado a otro, literal lo relacioné con la villa de “Los Otros” de la serie Lost. En los siguientes días antes de ingresar como voluntaria decidí darme una vuelta por el lugar como una visitante más y recibir el típico tour que cualquier turista toma al entrar al lugar, desde ese momento descubrí una de las cualidades de PP, por un lado una voluntaria demasiado amable ofreciéndose para realizar el tour y por otro lado muchos otros malhumorados que ni un hola respondían…
Desde 6 meses antes decidí que al terminar mis estudios en Fisioterapia quería irme a terminar mi servicio social a este increíble lugar que desde la página web parecía ser, todo pintaba para que yo continuara mi aprendizaje en rehabilitación. Y como toda recién egresada, tienes todo el entusiasmo, te quieres comer el mundo y así inicio mi actitud en PP.
Al pasar el tiempo descubrí que desafortunadamente había llegado en un mal momento para PP, algunas cosas que habían pasado (nunca supe cuales fueron) hicieron que los responsables de la institución tuvieran una mente cerrada a escuchar y no solo escuchar sino considerar nuestras propuestas sobre actividades, cambios, planes de acción etc. que no solo yo si no todos los voluntarios (de los cuáles hablaré en unas cuantas líneas) queríamos proponer. ¿Qué fue lo que recibimos en respuesta a pequeñas propuestas que surgían en juntas generales y de voluntarios? Otras largas juntas en donde se nos invitaba a hablar libremente pero que después todo un grupo de terapia nos iban a intentar hacer reflexionar acerca de que nuestras ideas “institucionalistas” ahí no servían, cuando lo único que deseábamos era un poco de orden en todo ese caos y lluvia de ideas que nunca concretaban a nada y todo seguía siendo igual semana tras semana.
Podría escribir líneas y líneas sobre todos los contras que encontré durante mis 5 meses, pero para mí en todo debe existir un balance y sería ilógico pensar que pase 5 meses de mi vida frustrada y viendo solo las cosas negativas, así que me tomo mes y medio esta actitud y a partir de ese momento decidí que si quería continuar ahí debía ver las cosas buenas que se ocultaban en este lugar. Sin duda lo mejor de todo este tiempo fue conocer a la familia de voluntarios que formamos durante este tiempo, y es que gran parte de la vida en PP es la vida en esa famosa “casa Japón” (el lugar destinado para los voluntarios), es aquí en donde realmente puedes ser y expresarte, ser escuchado y compartir experiencias de vida. Tuve la fortuna de conocer a personas increíbles con un espíritu de servicio de las cuales aprendí muchísimo. No sé si todos los grupos de voluntarios sean como el que yo tuve pero podría decir que para mí ha sido el mejor, ¿porque? Porque en cada uno de nosotros existía un pensamiento en común, no nos quedábamos callados, no nos dejábamos manipular y juntos hicimos un equipo para defendernos ante los malos conceptos que ciertas personas se atrevían a opinar sobre nosotros sin antes tomarse el tiempo de conocernos y no solo considerarnos “un grupo más de voluntarios”. Desafortunadamente pienso que Piña Palmera desperdicio el tener a personas que no solo eran increíbles seres humanos si no excelentes profesionales cada uno en su área y que 6 meses eran suficientes para hacer un cambio aunque fuera pequeño para la institución.

Tal vez no ocupare un lugar en el cuadro de honor de voluntarios destacados, ni seré mencionada como una bueniiisima voluntaria, tal vez no seré experta en Rehabilitación Basada en la Comunidad, pero soy entregada y apasionada y aprendí que con eso basta para realizar un buen desempeño en Piña Palmera y donde sea. Aprendí que no importan muchos ni pocos títulos cuando se trata de cambiar un techo de palma, se trata de actitud y de afrontar la realidad, pero es aún mejor si se trata de hacerlo con personas afines a ti.