Reflexiones de un voluntario sobre el voluntariado

Reflexiones de un voluntario sobre el voluntariado

Yo soy de aquellos que leí la página web de Piña Palmera de arriba abajo, del derecho y del revés, desde el Manual de Voluntarios hasta otros documentos publicados. No sólo eso, hice una ardua tarea de investigación en la red, así encontré también vídeos y el perfil de Piña en Facebook. El objetivo no era otro que cerciorarme que Piña era mi elección correcta, y yo lo era para Piña.

La sección de voluntarios de su página web comienza, o comenzaba al menos [25/06/2017], con una cita:

“Si vienes para ayudarnos, mejor quédate en casa. Si vienes a trabajar con nosotros, bienvenido.”

En un lugar como Piña, donde las preposiciones son fundamentales para redundar en significados sin importar cuán apaleada resulte la gramática1, esta cita requiere una matización. Donde dice ‘trabajar con nosotros’, debiera decir ‘trabajar para nosotros’. Así lo sentí cuando – hasta en cierto punto lógico, he reconocerlo – se empeñaron en dejar muy claro en diversos momentos que nuestra participación en Piña se vinculaba a SUS necesidades. Pero, principalmente, cuando nos eran encomendadas tareas porque la mayoría de trabajadores y beneficiarios no deseaban hacer.

Piña es un gran y valioso proyecto que, desde mi torpe intuición, se encuentra en el abismo de una crisis de la que, como en pasadas ocasiones, saldrá más fortalecida. Piña y sus gentes merecen trabajadores y voluntarios entusiasmados con el trabajo y las personas, y si no lo sientes de ese modo, deberías tener la honestidad de retirarte y dejar ese espacio a quienes están dispuestos a entregarse en cuerpo y alma. En caso de que no quede claro, estoy pensando en algunas de sus trabajadoras.

En este contexto, al menos ese fue mi caso, toda persona que se decide participar en una organización, más si para ello cruzas medio mundo, hace una profunda reflexión sobre sus motivaciones al respecto. Seguramente, si las expusiésemos, unas resulten más loables que otras, pero todas legítimas. Me pregunto en qué momento Piña, como organización y como comunidad, dejó de hacer sus reflexiones para recibir y acoger a personas voluntarias. Tal vez la respuesta sea más sencilla, el hastío de 30 años en que por Piña han pasado seguramente cientos de voluntarios, convirtiéndose hoy en día su presencia y aportación en un valor a la baja. Hasta tal punto que hay quien se dirige a ti como ‘voluntario’, relegándote a un rincón desde el que luego se te acusa de segregación.

Aun y todo, hay quien desde el primer día te sonríe y se esfuerza por recordar tu nombre, quien te explica sin prepotencia y sin menospreciar quién eres y de dónde vienes, quien en una mirada te agradece la molestia de haber llegado hasta allí. Con ellos, con ellas se queda mi corazón.

Sin duda, Piña y sus gentes, en lo bueno y en lo menos bueno, dejó huella en mí para siempre. Seguramente, habré sido, sin duda, un voluntario más.

Floren Mateo

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1 Me refiero al manido ‘Rehabilitación basada EN y CON la Comunidad’. Entendiendo la comunidad como un complejo ente social vinculado por compartir algunas características e intereses en un espacio físico, desde luego no es posible trabajar ‘en’ sin entender implícitamente ‘con’. Además, el segundo sintagma preposicional carece todo sentido al eliminar el primero, ‘Rehabilitación basada con la comunidad’, lo que deja claro que la conjunción de preposiciones resulta agramatical. Para más información pueden ver Wikilengua. De esta agramatical construcción sin sentido Piña ha enarbolado un estandarte vacío.